Las tiendas de mascotas parecen ser un buen negocio. En ellas se cobra un alto precio por ejemplo, por un perrito de raza, pero detrás de esos escaparates con perritos hacinados y en vitrinas a pleno sol, además se esconde una oscura realidad que habla de los lugares donde se mantienen a ejemplares de raza pura obligados a procrear para que nazcan nuevas camadas.
Este corto animado nos enseña que nunca hay que juzgar a un perrito por su raza, pues lo que son “quiltros” pueden ser tan o más adorables, leales y buenos amigos que los demás. Además el llamado es a la adopción y no a la compra de mascotas porque, ¿para qué gastar dinero si puedes dar gratis alegría a un ejemplar abandonado o maltratado que terminará en las calles o hasta muerto?
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