A George, un carismático perrito mezcla de labrador y poodle, le encanta jugar tanto o más que a la mayoría de los perritos. Pero hay algo que hace especial a George entre todos los perros: él no puede ladrar.
Sin embargo esto no es impedimento para que pueda comunicarse, pues se las arregla haciendo rechinar sus dientes cada vez que quiere ladrar.
No sabemos si ésto le traerá consecuencias en la dentadura (sus dueños deben tenerlo controlado con el veterinario), pero no podemos negar que se ve completamente adorable cuando lo hace:
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