Dennis Erickson, fue un hombre apasionado por dos cosas: la iglesia y los autos. Antes de morir era un miembro muy activo de su iglesia local. No tenía familia, ya que era hijo único, y sus amigos ya habían fallecido. Como no tenía a quién heredarle sus bienes, dejó su mayor y más valiosa posesión a la iglesia: su casa. Pero cuando los miembros de la iglesia ingresaron a la casa, quedaron impactados.
Por supuesto, Dennis sabía que sus preciadas posesiones valdrían una considerable cantidad de dinero algún día, y por esa razón usó sus dos pasiones para crear un efecto maravilloso y duradero en la iglesia local y sus miembros.
En el siguiente video podrás ver la increíble cantidad de autos donados por Dennis, además de sus otras posesiones.
¿Has tenido una colección tan grande como esta?






