Whitney Thore sufre del síndrome de ovarios poliquísticos, una condición médica que se sumó a sus problemas alimentarios en la generación de problemas de autoestima y confianza personal.
Antes de que su síndrome se expresara, era delgada y tenía una carrera en el baile prometedora. Pero cuando enfermó, su cuerpo empezó a ganar peso, llegando a los 45 kilos de más, y renunció al baile.
La gente la miraba feo, y le decía que era «repugnante». Cada gesto y cada palabra era como un puñal en su corazón.
«Quería desesperadamente tener un cuerpo que me permitiera hacer las cosas que amaba, como bailar en público. Un cuerpo que me permitiera ser externamente la persona que era en mi interior: una mujer segura, con un sinfín de metas y sueños», escribió en su sitio web.
Pronto encontró el valor en sí misma y decidió contraatacar: creó una serie de videos «A fat girl dancing» (una chica gorda bailando), y se ha convertido en su manera de expresarse y desafiar los prejuicios del resto.
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